Son muchos los casos que me llegan de niñas y niños que se niegan a dormir sol@s. Dicen que no pueden dormir, que tienen miedo, o pesadillas, y para lograr dormir acompañados, pueden tener unos berrinches y/o rabietas monumentales. Y claro, ante tal escenario, es muy probable que mamás y papás accedan a dormir con ellos, pero ¿a qué precio?

El hecho de que los peques no duerman solos no solo trae consecuencias negativas en la calidad del sueño de los adultos, también afecta a l@s niñ@s en su crecimiento y desarrollo psicológico, que es lo más importante, pues el sueño tiene sus funciones, entre otras:

• Produce la hormona del crecimiento
• Asienta los conocimientos adquiridos
• Permite recuperar las energías
• Influye en el estado de ánimo y en el sistema inmunológico.

Son muchas las causas que pueden llevar a un niño a dormir mal, pero es importante tener en cuenta, por una parte, que lo primero que se debe hacer es descartar cualquier origen fisiológico que explique dicha dificultad, y por otra parte, señalar que psicológicamente puede que haya algo más complejo que unas pautas de reeducación en el sueño, por lo que contactar con un profesional es clave si el problema persiste o empeora.

Para ayudar a tus peques a dormir por sí mismos, seguro que te vienen bien algunas pautas, y te las voy a dar, pero antes de ello, vamos a tratar algunas cosas básicas, pero muy importantes.

Hablemos de la higiene de sueño.

Seguro que has oído hablar de esto de la higiene de sueño, pero ¿qué es?

La higiene de sueño es un conjunto de pautas que ayudan a que la calidad (y no solo la cantidad) del sueño sea lo mejor posible.
Vamos, que son cositas que podemos hacer antes, durante y después de las horas de descanso, para dormir mejor y conseguir que el sueño sea lo más reparador posible.
Por ejemplo:

• Dormir siempre a la misma hora (como máximo puede haber una variación de 15 minutos)

• Una hora antes de ir a la cama, no realizar actividades estimulantes, como jugar a correr o saltar, ver películas de acción, jugar a videojuegos, etc. En su lugar, se recomienda hacer cosas relajantes, como leer un cuento, charlar sobre algo que le guste y le tranquilice, etc.

• No tomar bebidas o alimentos estimulantes 4 horas antes de ir a la cama.

• Evitar ruidos molestos o aparatos electrónicos en la habitación (sí se pueden usar los llamados “ruidos blancos”)

• Evitar que entre luz muy intensa por la mañana.

• No permitir siestas demasiado largas, como mucho de 30 a 60 minutos.

No quiere dormir solo/a, ¿qué puedo hacer?

Lo primero que deberíamos saber es porqué no quiere, es decir, cuál es el origen de esa negación.

Podría ser el miedo a la oscuridad, y por tanto resolverlo fácilmente con una luz tenue. O podría ser pesadillas, o terrores nocturnos, lo cual necesita pautas específicas. O quizá sea un reclamo de atención, o una forma de expresión de estrés y/o ansiedad.

En estos casos, el hecho de querer dormir con papá y mamá es el síntoma, no el problema. Por lo que deberíamos contactar con un profesional que ayude en el tema.

En cualquier caso, hay ciertas pautas que pueden ayudar a que los peques duerman sol@s:

No dormir nunca con ell@s. Sí, así de radical, pues ese acto hace que se refuerce el rechazo que ya tienen.

• En su lugar, podemos ir “retirándonos” progresivamente hasta que pueda hacerlo solit@, de la siguiente manera:

1. Quédate en la habitación hasta que se duerma, tocando su mano, pero sin acostarte por completo en su cama. Mantenlo unos días

2. Quédate en su habitación hasta que se duerma, pero sin contacto. Puedes sentarte en una silla o quedarte cerca de la puerta. Mantenlo unos días.

3. Quédate en su habitación, pero sal a “hacer algún recado”, como ir a lavarte los dientes o beber agua. De esta forma se irá acostumbrando a que no estés siempre en la habitación cuando es hora de dormir. Mantenlo unos días.

4. Dale las buenas noches, pero ya no te quedes, ve directamente a “hacer recados”, y poco a poco, tarda cada vez más en volver a la habitación.

5. Pasados unos días, dale las buenas noches, y vete.

Si durante la noche se levanta y reclama vuestra compañía, llévalo de nuevo a la habitación y explícale que estáis ahí para lo que necesite y que debe intentar dormir. En ningún caso cedas a dormir juntos, pues todo el proceso se vendría abajo.

En caso de que explique que tiene miedo, podéis hacer un amuleto: un peluche, muñeco u objeto que pueda acompañarle mientras duerme y que tiene “propiedades mágicas” que le protegerán de sus miedos. Tengamos en cuenta que la mente infantil tiene un gran componente mágico, ¿por qué no usarlo a nuestro favor?

Si tu hijo o hija tiene alguna dificultad en el sueño y quieres ayuda profesional, no dudes en contactarme.
Estaré encantada de atenderos y ayudaros en este tema tan importante en la vida familiar, y sobre todo, en el desarrollo de los peques.

Feliz día, feliz vida.